Letra soy el novio de la muerte

Letra soy el novio de la muerte

El novio de la muerte

Nadie en el Tercio sabía
quién era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.
Nadie sabía su historia,
mas la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo el corazón.
Mas si alguno quién era le preguntaba,
con dolor y rudeza le contestaba:
«Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tan leal compañera».

Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera,
defendiendo a su bandera,
el legionario avanzó.
Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.
Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:
«Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera,
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera».

Cuando al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.
Aquella carta decía:
«…si algún día Dios te llama,
para mí un puesto reclama
que a buscarte pronto iré».
Y en el último beso que le enviaba,
su postrer despedida le consagraba:
«Por ir a tu lado a verte,
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi bandera».

Historia de la letra soy el novio de la muerte

El novio de la muerte era primitivamente un cuplé cantado por Lola Montes con letra de Fidel Prado Duque y música de Juan Costa Casals (1882-1942).

Se interpretó por primera vez el 20 de julio de 1921 en el Teatro Vital de Málaga.

El 30 y 31 de julio de 1921 se interpretó en el teatro Kursaal de Melilla, con gran éxito.

Dado que su letra exaltaba el espíritu militar y legionario, fue adaptada por la legión española, que la interpreta con ritmo solemne en determinadas ocasiones,

una de ellas es el traslado del Cristo de la Buena Muerte en la Semana Santa de Málaga.

Fuente wikipedia

La letra se basa en un suceso real que tuvo lugar el 7 de enero de 1921 en Beni Hassán.

En el transcurso de una acción militar durante la Guerra del Rif, falleció como consecuencia de heridas de guerra el cabo de la primera bandera de la legión Baltasar Queija de la Vega.

En su bolsillo se encontraron al parecer unos versos que acababa de escribir, emocionado por la reciente muerte de su novia.

Poco antes había expresado a sus compañeros el deseo de reunirse prontamente con ella en la otra vida.

Esta historia fue recogida por el fundador de la legión española, Millan Astray, en su libro La Legión… Al Tercio.

Sin embargo, dado lo novelesco del suceso y la falta de datos sobre la actividad poética de Baltasar Queija de la Vega, algunos historiadores la han calificado como leyenda.

 

Gorra de la legión española

Gorra con el emblema de la legión española bordado

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